La industria HVAC&R en América Latina atraviesa un momento clave. La transición regulatoria, la presión por la eficiencia energética y la evolución tecnológica están redefiniendo el papel de los refrigerantes, tanto sintéticos como naturales, en una conversación donde el equilibrio será la clave.
Por: Selene Mandujano
Un cambio que ya está en marcha
El sector HVAC&R vive una transformación profunda impulsada por un factor determinante: la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
En México, la implementación de la Enmienda de Kigali marca una hoja de ruta clara que ya comenzó a materializarse, con el congelamiento del consumo de HFCs desde 2024, una reducción progresiva del 10% hacia 2029 y un objetivo de disminución del 80% hacia 2045.
Este proceso no solo impacta la disponibilidad de refrigerantes, sino también el diseño de equipos, la capacitación técnica y las decisiones de inversión en toda la cadena de valor.
De acuerdo con estimaciones de firmas de análisis de mercado, a nivel global la magnitud del cambio es evidente: el mercado de refrigerantes, que incluye tanto soluciones sintéticas como naturales, supera los 28 mil millones de dólares, impulsado por la demanda de aire acondicionado, la regulación ambiental y la transición tecnológica del sector.
En América Latina, aunque el ritmo varía por país, la tendencia es consistente: avanzar hacia soluciones de menor impacto ambiental sin comprometer la eficiencia ni la viabilidad económica. En la región, esta dinámica también se refleja en el crecimiento del mercado, que podría alcanzar cerca de 5 mil millones de dólares en los próximos años, impulsado por la expansión del aire acondicionado, el desarrollo de la cadena de frío y la adopción de soluciones más eficientes.
Dos caminos, una misma meta
La transición del sector no se ha dado en una sola dirección. Hoy conviven dos grandes enfoques tecnológicos.
Por un lado, los refrigerantes sintéticos, particularmente los HFO y las mezclas de nueva generación, han evolucionado para ofrecer menores niveles de GWP, mantener compatibilidad con tecnologías existentes y facilitar su adopción en una amplia variedad de aplicaciones. Por ello, continúan siendo una solución clave en segmentos como el aire acondicionado residencial, el sector comercial ligero y la refrigeración donde los procesos de retrofit deben ser graduales.
Por otro lado, los refrigerantes naturales, como el CO2, el amoníaco y los hidrocarburos, representan una alternativa con un impacto ambiental prácticamente nulo y con altos niveles de eficiencia en aplicaciones específicas. Su crecimiento ha sido particularmente visible en el retail, la refrigeración industrial y ciertos segmentos comerciales donde el desempeño energético y la sostenibilidad son factores determinantes.
Más allá del debate: la realidad del mercado
Más que una competencia entre tecnologías, lo que se observa en el mercado es una diversificación de soluciones.
Cada tipo de refrigerante responde a condiciones muy específicas: desde la naturaleza de la aplicación y las exigencias operativas, hasta el entorno regulatorio y las capacidades técnicas disponibles en cada región.
En Latinoamérica, esta realidad es aún más evidente debido a la heterogeneidad del mercado. Mientras algunos países avanzan rápidamente en la adopción de refrigerantes naturales, otros mantienen una fuerte presencia de soluciones sintéticas por razones de costo, infraestructura o disponibilidad de talento técnico.
Esta tendencia ya es visible en aplicaciones concretas. De acuerdo con ATMOsphere, en América Latina existen más de 8,000 supermercados que operan con sistemas de CO2 transcrítico, reflejando una adopción creciente de refrigerantes naturales en el sector retail.
El factor clave: eficiencia energética
Más allá del tipo de refrigerante, hay un eje que domina la conversación: la eficiencia energética.
En muchos casos, el impacto ambiental total de un sistema no depende únicamente del refrigerante, sino de su consumo energético, el diseño del sistema y la forma en que se opera y mantiene a lo largo del tiempo.
En climas cálidos como los de México y gran parte de Latinoamérica, este factor se vuelve aún más relevante, ya que el consumo energético representa la mayor parte de la huella ambiental de un sistema HVAC.
De hecho, el impacto del enfriamiento es tan significativo que, según la International Energy Agency, los sistemas de aire acondicionado y ventilación ya representan cerca del 20% del consumo total de electricidad en edificios a nivel global, lo que explica por qué la eficiencia energética se ha convertido en el eje central de la transformación del sector.
El reto técnico: más que cambiar el gas
La transición hacia nuevos refrigerantes implica desafíos importantes que van desde el manejo de la inflamabilidad en refrigerantes A2L y A3, hasta la operación en condiciones de alta presión como en el caso del CO2.
A esto se suman requerimientos de diseño más exigentes y la necesidad de contar con personal técnico altamente capacitado, capaz de comprender no solo el comportamiento del refrigerante, sino la interacción completa del sistema.
Por ello, el cambio no puede abordarse como una simple sustitución de producto, sino como una transformación integral en la forma de diseñar, instalar y operar los sistemas HVAC.
Capacitación: el verdadero cuello de botella
Uno de los puntos más críticos para la región es la disponibilidad de talento técnico capacitado.
La adopción de nuevas tecnologías exige conocimientos en seguridad, buenas prácticas de instalación y capacidades de diagnóstico más avanzadas. Sin esta base, incluso las mejores soluciones pueden fallar en su implementación.
En este sentido, la capacitación se convierte en un habilitador clave para que la transición tecnológica realmente ocurra a la velocidad que el mercado y la regulación demandan.
La transición de refrigerantes en LATAM no es una sustitución, es una diversificación tecnológica.
Un mercado que busca equilibrio
Hoy, el sector no está eligiendo entre sintéticos o naturales, sino que está construyendo un equilibrio.
Un equilibrio entre regulación, costo, eficiencia, seguridad y disponibilidad tecnológica. Este balance será distinto en cada país, en cada industria y en cada tipo de proyecto, lo que refuerza la idea de que no existe una solución única, sino múltiples caminos posibles.
A esto se suman factores determinantes en la toma de decisión, como los incentivos fiscales, las regulaciones locales y condiciones geográficas específicas, como la altitud, que influyen directamente en el desempeño y la viabilidad de cada tecnología en su aplicación.
Hacia dónde va la industria
Todo apunta a una evolución hacia sistemas más eficientes, con menor impacto ambiental, mayor integración tecnológica y una creciente digitalización en su operación.
En este escenario, los refrigerantes dejan de ser el único foco de atención para convertirse en parte de una ecuación más amplia, donde el desempeño del sistema completo es el verdadero indicador de valor.
Este crecimiento no responde únicamente a la demanda, sino a una transformación tecnológica más profunda, en la que las soluciones de bajo GWP y los sistemas más eficientes están ganando terreno de forma acelerada.
Conclusión
La industria HVAC&R en México y Latinoamérica no está ante una sustitución simple, sino frente a una transformación estructural.
La coexistencia de refrigerantes sintéticos y naturales refleja una realidad compleja, donde la mejor solución no es única, sino contextual.
En los próximos años, el éxito no dependerá de elegir un solo camino, sino de entender cómo integrar distintas tecnologías para responder a las necesidades específicas de cada aplicación.
