Con información de Frascold
La transición hacia refrigerantes de menor impacto ambiental no solo está modificando los fluidos utilizados por la industria. También está impulsando cambios en materiales, arquitectura de los compresores y configuraciones de los sistemas para responder a las particularidades de cada refrigerante.
En este escenario, Frascold presentó dos nuevas familias de compresores semiherméticos diseñadas para trabajar con refrigerantes naturales: la serie ALUMINIUM para R717 (amoníaco) y una gama de CO₂ de dos etapas.
Aunque ambas responden a la evolución hacia soluciones de bajo impacto ambiental, sus campos de aplicación son distintos. Mientras la primera está dirigida principalmente a conservación y congelación en instalaciones industriales medianas y grandes, la segunda busca ampliar el uso del CO₂ hacia sistemas comerciales más compactos.
Aluminio frente a las particularidades del R717
El amoníaco mantiene una posición relevante en refrigeración industrial gracias a sus propiedades termodinámicas y a un potencial de agotamiento de ozono (ODP) y de calentamiento global (GWP) iguales a cero. Su utilización, sin embargo, plantea condiciones específicas tanto de seguridad como de compatibilidad de materiales.
Precisamente en este último punto se concentra una de las características de la nueva serie ALUMINIUM.
El cobre y sus aleaciones presentan problemas de compatibilidad con el amoníaco, por lo que Frascold desarrolló estos compresores de tornillo semiherméticos utilizando aluminio en el motor combinado con imanes permanentes, con el objetivo de incrementar la resistencia química y mantener la continuidad operativa.
La gama está integrada por ocho modelos para aplicaciones de baja y media temperatura. Su desplazamiento volumétrico se encuentra entre 315 y 470 m³/h a 50 Hz, mientras que a 60 Hz abarca de 378 a 564 m³/h. Los motores cubren potencias de 130 a 160 HP (97–120 kW) y pueden operar entre 30 y 60 Hz.
El rango de evaporación va de –45 a –10 °C para baja temperatura y de –20 a +5 °C para media temperatura.
Otro aspecto del diseño está relacionado con el control de capacidad. La combinación del variador de frecuencia (VFD) con el control del volumen interno variable (Vi) permite adaptar el funcionamiento del compresor a las variaciones de carga, mientras que la integración del motor y el equilibrado buscan reducir las emisiones acústicas.
CO₂ también en capacidades menores
La segunda novedad apunta hacia una tendencia diferente.
El uso de CO₂ en refrigeración comercial se ha asociado durante años principalmente con instalaciones medianas y grandes, frecuentemente mediante racks de compresores en configuraciones transcríticas o subcríticas. Sin embargo, el desarrollo de sistemas más compactos está abriendo posibilidades para aplicaciones de menor capacidad.
Para este segmento, Frascold desarrolló una gama de compresores de pistón de CO₂ de dos etapas, destinada también a unidades con un solo compresor para cargas de baja temperatura, como vitrinas individuales, pequeñas cámaras frigoríficas y congeladores industriales.
La serie comprende 11 modelos en tres tamaños y está diseñada para aplicaciones con un elevado número de horas de funcionamiento, incluyendo operación mediante inversor.
Una de las claves se encuentra en el equilibrio entre los volúmenes de la primera y segunda etapa. A ello se suma el empleo de acero y tratamientos superficiales en pistones y otros componentes para disminuir fricción y desgaste.
La arquitectura incorpora además puertos para integrar elementos como flash tank, desobrecalentadores y subcoolers, permitiendo distintas configuraciones del sistema.
Los compresores alcanzan presiones máximas admisibles de 100 bar en aspiración y 155 bar en descarga, con una temperatura mínima de evaporación de –50 °C.
Más aplicaciones para los refrigerantes naturales
Los dos desarrollos muestran que la expansión de los refrigerantes naturales no sigue una sola trayectoria.
En aplicaciones industriales, el R717 continúa impulsando soluciones que deben resolver aspectos relacionados con seguridad, materiales y eficiencia. Paralelamente, el CO₂ avanza hacia equipos más compactos que pueden ampliar su presencia más allá de los grandes sistemas centralizados.
