Con una instalación de alta escala en el corazón nogalero de México, Bohn consolida su liderazgo en refrigeración industrial al equipar un centro logístico en Chihuahua diseñado para conservar toneladas de nuez. La solución integra ingeniería nacional, monitoreo remoto y compresores de tornillo, respondiendo a las exigencias de eficiencia, durabilidad y control que demanda la agroindustria moderna.
La entrega estratégica de racks de refrigeración y condensadores remotos en el estado de Chihuahua representa más que una instalación técnica: es una apuesta directa por fortalecer la infraestructura que sostiene la cadena agroindustrial de la nuez, uno de los cultivos de mayor valor económico y exportación en México.
Esta iniciativa busca garantizar la conservación del producto desde su origen hasta su salida al mercado, mediante soluciones que priorizan la eficiencia energética, la estabilidad térmica y la confiabilidad operativa.
Al centro del proyecto se encuentra un complejo de congelación diseñado para albergar 9 mil 600 toneladas de nuez, distribuidas en cuatro cámaras. La instalación responde a una necesidad crítica del cliente: preservar el peso y la calidad del producto durante su almacenamiento.
La demanda técnica, resuelta mediante una configuración robusta de racks, condensadores y evaporadores, no solo da respuesta a una operación de gran escala, sino que marca un precedente en la profesionalización del frío industrial en el sector agroalimentario.
Erick Navarrete Zaldívar, ingeniero a cargo de las instalaciones, explicó con claridad el alcance y la lógica operativa del proyecto. El sistema se diseñó para responder a una necesidad específica del cliente: “este almacén va a tener como objetivo congelar y mantener nuez en cuatro cámaras” .
Conservación, valor y control operativo
Desde la perspectiva operativa, la prioridad del proyecto se concentra en la preservación del producto. Navarrete lo expresó de forma directa: “mantenerla congelada para que no pierda su peso y su valor”. En la industria de la nuez, esta premisa define la rentabilidad. La pérdida de humedad, las variaciones térmicas o una conservación inadecuada afectan de manera inmediata el peso comercial del producto y, por extensión, su precio final en el mercado.

El sistema instalado responde a esa exigencia con una configuración robusta. “Se compone principalmente por el rack, dos condensadores, 16 evaporadores y enfriadores de aceite”, detalló Navarrete Zaldívar, al describir la arquitectura del sistema de refrigeración. Esta infraestructura da servicio a un complejo de gran escala: “van a ser cuatro cámaras de congelación, cada una va a almacenar 2 mil 400 toneladas de nuez”.
La magnitud del proyecto no resulta casual. Chihuahua concentra cerca del 60 por ciento de la producción nacional de nuez pecanera, con más de 110 mil toneladas anuales, lo que convierte al estado en un nodo estratégico dentro de la cadena agroindustrial mexicana. En este contexto, la capacidad de almacenamiento en frío no solo acompaña la producción, sino que permite ordenar flujos, estabilizar inventarios y definir mejores ventanas comerciales.
El diseño del sistema también responde a una lógica probada. “Esta instalación es una copia de otro CEDIS que ha resultado funcional para el cliente, y que ya está operando”, explicó Navarrete. Esta decisión reduce riesgos operativos y acelera la curva de adopción, un factor especialmente valorado por organizaciones con múltiples centros de distribución.
Ingeniería, seguridad y tecnología aplicada al frío industrial
La ejecución del proyecto implicó retos técnicos y logísticos propios de instalaciones de gran escala. Navarrete los describió con realismo: “como toda maniobra, se requiere experiencia por parte de los operadores y del personal para poderla llevar a cabo”. Aun así, subrayó que el trabajo se desarrolló bajo estrictas condiciones de seguridad.
Además, el hecho de que los equipos sean fabricados en las plantas de Querétaro y Mérida —siendo esta última la fábrica de racks de refrigeración más grande de América— permite ofrecer no solo capacidad productiva y estándares de calidad superiores, sino también una ingeniería especializada que responde con precisión a las demandas de cada proyecto. Esta combinación de ingeniería local con alcance regional constituye un factor competitivo clave para la industria del frío y para los sectores que dependen de ella.

Contrario a lo que podría suponerse, el clima de Chihuahua no representó una limitante técnica para el sistema. “La temperatura no representa problema para este sistema de enfriamiento”, explicó el ingeniero, al precisar que la ubicación del proyecto responde más a la lógica productiva: “por ser zona nogalera, al cliente se le facilita tenerla aquí; es por la cosecha que se da en esta zona”.
La seguridad durante el montaje ocupó un lugar central. Navarrete detalló que los protocolos incluyeron “revisar la capacidad de la grúa, los anclajes de los equipos para poderlos subir y que las condiciones sean óptimas en las eslingas”. Estas prácticas no solo protegen al personal, sino que aseguran la integridad de equipos críticos para la operación futura.
En términos confiabilidad a largo plazo, la instalación siguió procesos específicos. Navarrete detalló que la revisión de instalaciones eléctricas y la prueba de hermeticidad a 350 libras para garantizar el sistema son parte fundamental de las prácticas de calidad.
Desde el punto de vista del cliente, los beneficios resultan claros. Navarrete los resumió en dos factores: “la eficiencia del equipo para mantener su producto y la durabilidad del mismo”. La estabilidad térmica constituye otro elemento crítico: “mantener la temperatura es primordial”, afirmó, al explicar que el sistema conserva el set point solicitado con un rango controlado. “Si tenemos -18, podemos tener -20 o -16 grados”, precisó, lo que garantiza consistencia operativa y calidad del producto.
El proyecto también incorpora innovación tecnológica. “Se está trabajando con válvulas de expansión electrónica, con una nueva plataforma K2 que va a monitorear cada sistema, incluso vía remota”, explicó Navarrete. Para una instalación de esta escala, este tipo de supervisión representa una ventaja estratégica en términos de control, mantenimiento y toma de decisiones.
Finalmente, la selección de equipos respondió a la naturaleza del almacenamiento masivo. “Para este proyecto se utilizaron compresores tornillo, que son específicamente para grandes volúmenes”, apuntó. El aprendizaje que deja la experiencia, desde su perspectiva, se resume en una idea fundamental para la industria: “buscar lo que el cliente necesita, no vender por vender, simplemente cubrir sus necesidades”.
Este proyecto en Chihuahua ilustra cómo la ingeniería de refrigeración, cuando se alinea con la realidad operativa del cliente y con el contexto productivo regional, se convierte en un habilitador estratégico para la agroindustria de la nuez y para la competitividad del sector en su conjunto.
