Con información de la iniciativa HVAC 2050, desarrollada por Belimo
La baja productividad en la construcción está impulsando una transformación silenciosa en el sector HVAC&R. Hoy, la digitalización, la planificación colaborativa y la integración tecnológica están trasladando gran parte del trabajo de instalación hacia las etapas de diseño, con el objetivo de reducir tiempos, minimizar errores y mejorar el desempeño de los proyectos.
La industria de la construcción enfrenta desde hace años un desafío que pocas veces ocupa los titulares: su productividad ha permanecido prácticamente estancada. Entre 2000 y 2022, el valor agregado por hora trabajada creció apenas 0.4% anual, muy por debajo del 2.0% registrado por el conjunto de la economía y del 3.0% alcanzado por la manufactura.
Este rezago ha llevado a fabricantes, ingenierías y desarrolladores a replantear la forma en que se diseñan y ejecutan los proyectos. En lugar de resolver la mayor parte de las decisiones durante la instalación en obra, la tendencia consiste en anticiparlas desde la etapa de planificación, aprovechando herramientas digitales y procesos colaborativos que reducen la incertidumbre y optimizan la ejecución.
De acuerdo con la iniciativa HVAC 2050 de Belimo, la integración entre el diseño, la instalación y la puesta en marcha será uno de los principales factores para mejorar la productividad del sector durante las próximas décadas. La visión plantea que los edificios del futuro dependerán menos de soluciones improvisadas en campo y más de procesos coordinados desde las primeras fases del proyecto.
En este contexto, metodologías como Building Information Modeling (BIM) permiten que arquitectos, ingenieros, contratistas y fabricantes trabajen sobre un mismo modelo digital, identificando interferencias, optimizando recorridos de instalaciones y validando soluciones antes de iniciar la construcción. El resultado es una disminución de retrabajos, mayor control sobre los costos y una ejecución más eficiente.
La transformación también alcanza a los propios equipos. Cada vez es más común encontrar soluciones con componentes preconfigurados, conexiones simplificadas, interfaces digitales y herramientas que facilitan la parametrización y el commissioning, reduciendo significativamente el tiempo necesario para la puesta en marcha y disminuyendo el riesgo de errores durante la instalación.
Este cambio redefine igualmente el perfil del profesional HVAC&R. La experiencia en campo continúa siendo indispensable, pero ahora debe complementarse con competencias relacionadas con la interpretación de modelos digitales, la integración de sistemas inteligentes y el manejo de herramientas tecnológicas que permitan una implementación más precisa y eficiente.
Más que una evolución tecnológica, se trata de un cambio de paradigma. La instalación deja de ser únicamente una etapa constructiva para convertirse en una estrategia que comienza desde el diseño y acompaña al edificio durante todo su ciclo de vida.
En una industria donde cada hora de trabajo cuenta, trasladar actividades del campo a la fase de planificación representa mucho más que una mejora operativa: es una oportunidad para incrementar la productividad, reducir costos y elevar la calidad de los proyectos. La instalación ya no comienza cuando el equipo llega a la obra; comienza desde el momento en que se toman las primeras decisiones de diseño.

Productividad: el reto que impulsa el cambio
Entre 2000 y 2022, la productividad de la industria de la construcción creció apenas 0.4% anual, muy por debajo del 2.0% registrado por el conjunto de la economía y del 3.0% alcanzado por la manufactura. Este rezago ha impulsado la adopción de herramientas digitales, procesos colaborativos y soluciones integradas para hacer más eficientes los proyectos HVAC&R.
