La gestión del confort térmico entra en una nueva etapa. Un equipo de investigadores de la Universidad de Nebraska en Omaha avanza en el desarrollo de un sistema de inteligencia artificial capaz de gobernar de forma autónoma la calefacción, la ventilación, el aire acondicionado y hasta la posición de persianas dentro de edificios complejos.
Este enfoque busca transformar la operación tradicional del HVAC, al sustituir la lógica reactiva por modelos predictivos que anticipan condiciones ambientales, patrones de ocupación y variaciones energéticas.
El proyecto, respaldado con financiamiento federal por 1.2 millones de dólares, se concentra en reducir de manera sustancial el consumo energético y las emisiones asociadas al entorno construido, responsable de más de un tercio del gasto energético en Estados Unidos.
La plataforma integra datos en tiempo real, simulaciones térmicas y aprendizaje automático para ajustar parámetros con precisión quirúrgica, lo que permite disminuir picos de demanda, estabilizar temperaturas y elevar el confort sin comprometer la eficiencia.
Esta automatización profunda no solo promete ahorros operativos, sino que abre la puerta a edificios que aprenden de su propio comportamiento, optimizan su desempeño y se adaptan a sus usuarios.
