En una industria donde la tecnología avanza a gran velocidad, uno de los mayores retos no está únicamente en innovar, sino en lograr que esa innovación llegue de forma clara, aplicable y eficiente al usuario final.
Para Joana Canozzi, actual líder del área de Engineering Services para Sudamérica en Copeland, ese es precisamente el rol de la ingeniería hoy: traducir la complejidad en soluciones que realmente funcionen en campo.
Con una trayectoria que combina ingeniería química, alimentos y experiencia internacional, su carrera ha estado marcada por un enfoque práctico, cercano al cliente y profundamente ligado a la sostenibilidad.
De los refrigerantes al propósito
El acercamiento de Joana al sector HVACR no fue casual. Su interés comenzó mientras trabajaba en la industria de gases, donde la interacción con clientes la llevó a profundizar en el entendimiento de los refrigerantes y su impacto.
Ese proceso de aprendizaje, motivado por preguntas reales del mercado, derivó en una decisión consciente de especializarse en refrigeración y aire acondicionado, impulsada por un propósito claro: contribuir al desarrollo de soluciones más sostenibles.
La ingeniería que se construye en campo
A lo largo de su trayectoria, hay un punto que Joana identifica como clave en su desarrollo: el trabajo directo con clientes.
Más allá del conocimiento técnico, destaca la importancia de acompañar procesos reales, implementar cambios tecnológicos y entender las necesidades operativas desde el terreno. Para ella, la ingeniería no se limita al diseño, sino que se construye en la interacción constante con quienes operan los sistemas.
Ese contacto también le permitió desarrollar una habilidad fundamental en el contexto latinoamericano: la capacidad de adaptación, tanto técnica como cultural.
Ingeniería de aplicaciones: el arte de simplificar
Hoy, al frente de un equipo distribuido en distintos países de Sudamérica, su rol se centra en adaptar tecnologías a realidades específicas.
Desde su perspectiva, el principal valor de la ingeniería de aplicaciones no está únicamente en el desarrollo tecnológico, sino en su capacidad de simplificar soluciones para el cliente.
En un entorno donde la industria incorpora cada vez más automatización e integración, el reto no es agregar complejidad, sino hacerla manejable.
Una industria en transición
La industria HVACR atraviesa un proceso de transformación impulsado por la sostenibilidad, la eficiencia energética y los cambios regulatorios. Sin embargo, en América Latina, esta transición tiene características particulares.
Lejos de ser un proceso reactivo, Joana observa un mercado activo, en búsqueda constante de alternativas tecnológicas y dispuesto a adoptar soluciones más eficientes, incluso antes de que las regulaciones lo exijan.
En este contexto, tecnologías como el CO2 y el propano comienzan a ganar terreno, mientras surgen configuraciones híbridas que buscan equilibrar eficiencia, costo y facilidad de implementación.
Soluciones híbridas: eficiencia con practicidad
Uno de los enfoques más relevantes en la región es el desarrollo de arquitecturas híbridas, donde distintas tecnologías se combinan para optimizar el desempeño del sistema.
Estas configuraciones permiten, por ejemplo, utilizar CO2 en aplicaciones de baja temperatura y propano en media temperatura, logrando soluciones más simples, seguras y competitivas. Además, facilitan el mantenimiento y permiten una transición más accesible para el mercado.
Desde su perspectiva, este tipo de soluciones refleja una evolución natural de la industria: avanzar hacia tecnologías sostenibles sin perder de vista la viabilidad operativa.
La capacitación como gran reto
Si hay un punto donde Joana identifica una barrera clara, es en la capacitación técnica.
La implementación de nuevas tecnologías requiere no solo disponibilidad de equipos, sino también personal preparado para instalarlos, operarlos y mantenerlos correctamente a lo largo del tiempo.
En este sentido, la formación de técnicos se convierte en un factor crítico para garantizar que las soluciones mantengan su eficiencia durante toda su vida útil. Iniciativas de capacitación impulsadas por la industria comienzan a cerrar esta brecha, pero aún existe un amplio espacio de desarrollo.
Más allá de la tecnología, la evolución del sector depende de la capacidad de adaptarla a contextos locales y necesidades operativas específicas.
Colaboración para avanzar
Para acelerar la transición hacia tecnologías más sostenibles, Joana subraya la importancia del diálogo entre industria, academia y gobierno.
La regulación, aunque necesaria, debe avanzar de la mano con la disponibilidad tecnológica y la capacidad del mercado para adoptarla. Sin esta coordinación, el riesgo es generar soluciones que no sean sostenibles en el tiempo.
La cadena de frío: integrar conocimiento en la región
Además de su rol dentro de Copeland, Joana participa activamente en el Cold Chain Council de FAIAR, una iniciativa orientada a fortalecer la integración y el desarrollo de la cadena de frío en América Latina.
Desde su perspectiva, uno de los principales retos en la región es lograr un equilibrio entre la disponibilidad tecnológica, las necesidades del mercado y las condiciones específicas de cada país. En este sentido, espacios como FAIAR permiten conectar información, experiencias y buenas prácticas entre distintas geografías, facilitando una visión más clara y menos fragmentada de la industria.
Para Joana, este tipo de colaboración es clave para evitar que la complejidad técnica se convierta en una barrera. Al contrario, el objetivo es hacer que la información sea más accesible y que las soluciones puedan adaptarse de forma más sencilla a los distintos contextos.
Además, destaca el valor de la conexión con otras regiones, particularmente con Europa, donde el desarrollo tecnológico y regulatorio aporta aprendizajes que pueden trasladarse, con las adaptaciones necesarias, al contexto latinoamericano.
“Lo que más ha aportado en mi carrera es estar en campo, escuchar al cliente y entender realmente lo que necesita.“
Una industria con futuro
Al hablar de las nuevas generaciones, Joana destaca el potencial del sector HVACR como un espacio lleno de oportunidades.
Desde su perspectiva, más allá del conocimiento técnico, habilidades como la comunicación, el manejo de distintos idiomas y la capacidad de adaptación serán determinantes para el desarrollo profesional.
Pero hay un punto que considera fundamental: mantener una visión clara hacia la sostenibilidad y la eficiencia energética.
Porque, al final, el futuro de la industria no solo depende de la tecnología que se desarrolle, sino de la forma en que se implemente y se entienda su impacto en el entorno.
Por: Selene Mandujano
