Hay un dato que no me deja indiferente: el sector de edificios y construcción consume el 35% de la energía global y genera casi el 40% de las emisiones globales de CO2. Esto significa que lo que hacemos —y lo que dejamos de hacer— en el entorno construido tiene un peso enorme en el rumbo climático, en la competitividad de nuestras ciudades y, sobre todo, en la calidad de vida de las personas.
Y si algo he confirmado en conversaciones con líderes del sector en México y en la región, es que la intención existe, pero la velocidad todavía es insuficiente. En el reporte de Siemens conocido como Infrastructure Transition Monitor (ITM) 2025, elaborado a partir de una encuesta a 1,400 tomadores de decisión a nivel global, se observa un avance real hacia el cero neto, pero desigual.
La cifra que más nos debería sacudir es esta: la tasa de renovación/retrofit de edificios existentes se mantiene por debajo de 1% anual, cuando lo necesario para cumplir objetivos hacia 2050 es 2% anual. Ese “gap” entre ambición y ejecución es justamente el espacio donde podemos actuar con más impacto. Y aquí es donde, desde mi doble responsabilidad como director de Ventas SI Buildings en Siemens y presidente de IMEI BOMA México, veo una enorme oportunidad: si queremos cerrar la brecha de eficiencia y descarbonización, necesitamos combinar tres cosas con mucha disciplina: profesionalización operativa, estándares exigentes y digitalización a escala. Me anima ver que el propio ITM 2025 señala la digitalización como un habilitador poderoso. Más de la mitad de los líderes encuestados reconoce que las herramientas digitales tienen un alto potencial para reducir costos (56%) y recortar emisiones (53%), y un porcentaje similar dice estar listo para implementar sistemas autónomos (54%) que vuelvan a los edificios más inteligentes, adaptativos y eficientes. Esto no es menor: cuando el mercado empieza a ver la digitalización como multiplicador de valor (no como gasto), el cambio se acelera. En México, esa aceleración pasa por fortalecer el ecosistema completo. En IMEI BOMA estamos avanzando con una visión clara: consolidarnos como el referente nacional en edificación inteligente, operación profesional y sostenibilidad, creando valor real para nuestros miembros mediante transferencia de conocimiento y adopción de buenas prácticas.
Por eso seguiremos impulsando estándares como BOMA 360° y BOMA Best: porque elevar el desempeño de un inmueble no debería depender de esfuerzos heroicos aislados, sino de trabajo en ecosistema, marcos de referencia consistentes, medibles y comparables con los mejores a nivel global.
La operación es donde todo se define. Los equipos enfrentan retos muy concretos: recursos limitados, equipamiento envejecido, sistemas desconectados. Y cuando el edificio “no habla”, la eficiencia se vuelve un juego de suposiciones. Lo que hemos probado es que, las plataformas digitales que unifican datos y flujos operativos permiten pasar de reaccionar a fallas a anticiparlas, optimizar energía en tiempo real y gestionar activos con mayor precisión. Esa transición impacta directamente en costos, continuidad operativa y resiliencia.
Además, hay una señal alentadora desde el frente global: el reporte de UNEP/GlobalABC destaca que 2023 fue el primer año en que el crecimiento de la construcción se desacopló del incremento de emisiones del sector. Es decir: sí se puede crecer sin aumentar emisiones, pero solo si escalamos lo que funciona y removemos barreras. Y para escalar, el talento importa tanto como la tecnología. Por eso en IMEI BOMA vamos a reforzar la formación técnica como pilar estratégico: el entorno inmobiliario cambia rápido y exige capacidades nuevas —desde operación avanzada y eficiencia energética, hasta digitalización, analítica y modelos de gestión más robustos. Asimismo, seguiremos promoviendo el reconocimiento a la excelencia, porque visibilizar lo que se hace bien acelera la mejora continua: cuando una buena práctica se documenta, se certifica y se comparte, deja de ser excepcional y se vuelve replicable.
Finalmente, hay un ingrediente que no podemos dejar fuera: la coordinación. Para transformar el entorno construido a la velocidad que el reto exige, necesitamos cooperación real entre academia, gobierno e iniciativa privada. La triple hélice no es un concepto aspiracional; es el mecanismo más práctico para acelerar innovación, fortalecer capacidades, y contribuir a marcos y políticas públicas que habiliten ciudades más eficientes y centradas en las personas.
Si los edificios y la construcción ya representan más de un tercio del CO2 global, entonces la agenda es clara: debemos modernizar y operar mejor lo que ya existe, construir con estándares más altos a futuro, y usar la digitalización para convertir la eficiencia y resiliencia en resultados concretos.
Los invito a sumar esfuerzos y a participar activamente en esta evolución. En IMEI BOMA y desde Siemens, mi compromiso es el mismo: pasar de la ambición a la acción, con estándares, capacidades y tecnología que transforme el día a día de quienes habitamos las ciudades del país.

Ariel Campos: Head of Sales SI Buildings LATAM y presidente de IMEI BOMA México
