Por: Selene Mandujano
¿Qué se necesita para liderar en una industria que cambia constantemente? Susanna Salvador responde desde la experiencia de más de 40 años recorriendo mercados internacionales, impulsando nuevas tecnologías y construyendo relaciones que trascienden fronteras.
Hablar con Susanna Salvador es recorrer más de cuatro décadas de evolución en la industria de la refrigeración y el intercambio térmico. Su historia profesional comenzó casi por casualidad en 1985, cuando una oportunidad laboral la acercó a un sector que terminaría convirtiéndose en su pasión. Desde entonces, ha desarrollado una trayectoria internacional que la ha llevado a trabajar en distintos continentes, interactuar con diversas culturas y participar en proyectos que abarcan desde componentes hasta sistemas completos para aplicaciones comerciales e industriales.
Actualmente, como responsable del desarrollo estratégico de Modine para Centro y Sudamérica, Susanna observa una industria que atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia. Eficiencia energética, digitalización, refrigerantes naturales y descarbonización son algunos de los conceptos que hoy definen el rumbo del sector, pero para ella el verdadero diferenciador sigue siendo la capacidad de conectar la innovación tecnológica con las necesidades reales de las personas.
Uno de los rasgos más distintivos de su perfil es su experiencia multicultural. Hablar más de cinco idiomas le ha permitido desarrollar negocios en mercados muy distintos, pero asegura que el idioma es solo una parte de la ecuación. Comprender las diferencias culturales, interpretar las formas de negociación y construir confianza son habilidades que considera fundamentales para cualquier profesional que aspire a trabajar en un entorno global.
“La clave del negocio internacional no es solo hablar idiomas, sino saber escuchar culturas”, afirma.
Los negocios se construyen entendiendo culturas
Uno de los rasgos más distintivos de su perfil profesional es precisamente esa capacidad para desenvolverse en entornos internacionales. A lo largo de su carrera ha comprobado que detrás de cada proyecto existen formas distintas de entender los negocios, tomar decisiones y construir confianza.
En algunos mercados las negociaciones avanzan de manera rápida y directa; en otros, la construcción de relaciones personales requiere más tiempo, cercanía y presencia constante. Saber interpretar esas diferencias se convierte en una ventaja competitiva tan importante como el conocimiento técnico.
Para Susanna, la verdadera internacionalización no consiste únicamente en dominar varios idiomas, sino en desarrollar sensibilidad cultural. Entender cómo piensan los clientes, cuáles son sus prioridades y qué factores influyen en su proceso de toma de decisiones permite construir relaciones más sólidas y proyectos más exitosos.
Su experiencia le ha enseñado que los negocios más exitosos suelen construirse cuando existe una auténtica capacidad de escucha y adaptación. Esa visión ha sido una constante a lo largo de toda su carrera y continúa guiando su trabajo en una región tan diversa como América Latina.
El valor de la experiencia
Después de más de cuarenta años en la industria, Susanna reconoce que algunos de los proyectos más importantes de su carrera no necesariamente fueron los más grandes, sino aquellos que exigieron integrar conocimientos técnicos, visión comercial y trabajo colaborativo.
A lo largo de los años ha participado en iniciativas desarrolladas en distintos mercados y contextos, enfrentando desafíos que iban desde cambios constantes en especificaciones técnicas hasta procesos de decisión complejos y de largo plazo. Muchos de estos proyectos involucraron equipos multidisciplinarios distribuidos en diferentes países, lo que demandó liderazgo, comunicación efectiva y una gran capacidad de adaptación.
Estas experiencias le permitieron asumir responsabilidades cada vez mayores y comprender que el crecimiento profesional rara vez ocurre dentro de la zona de confort.
“Fue entonces cuando entendí que el crecimiento profesional ocurre cuando somos capaces de transformar los desafíos en oportunidades”, señala.
La experiencia también le enseñó la importancia de anticipar tendencias. En un sector donde la innovación tecnológica avanza constantemente, identificar cambios en regulaciones, eficiencia energética o nuevos refrigerantes puede marcar la diferencia entre liderar una transformación o simplemente reaccionar a ella.
América Latina: una región en plena evolución
Desde su posición en Modine, Susanna tiene una visión privilegiada sobre la evolución tecnológica de América Latina.
Asegura que durante los últimos años la región ha mostrado una transformación notable en materia de eficiencia energética, sostenibilidad y adopción tecnológica.
“Hoy vemos un mercado mucho más maduro que hace una década”.
La conversación ya no gira únicamente alrededor del costo inicial de los equipos. Cada vez más usuarios finales consideran aspectos como el consumo energético, la huella ambiental, los costos operativos y la vida útil de los sistemas.
Este cambio está siendo impulsado por diversos factores. Por un lado, las regulaciones ambientales están comenzando a ejercer una influencia cada vez mayor sobre las decisiones de inversión. Por otro, existe una creciente profesionalización del sector, acompañada por programas de capacitación, certificación y difusión tecnológica que están elevando el nivel de conocimiento de fabricantes, contratistas y usuarios finales.
A ello se suma un fenómeno que continúa impulsando la demanda de soluciones HVAC&R en la región: el crecimiento urbano.
La expansión de las ciudades, el desarrollo de nuevos complejos comerciales, centros logísticos, supermercados, hospitales e instalaciones industriales está generando una necesidad constante de sistemas más eficientes, confiables y sostenibles.
No obstante, Susanna destaca que América Latina mantiene características propias que la diferencian de Europa y Norteamérica.
Mientras en esos mercados predominan marcos regulatorios consolidados y tecnologías ampliamente adoptadas, en Latinoamérica conviven instalaciones de última generación con sistemas más tradicionales. Esta diversidad obliga a los fabricantes a desarrollar soluciones flexibles y adaptables a distintos contextos operativos, climáticos y económicos.
“Es una región donde nunca te aburres”, comenta entre risas. “Siempre hay nuevos desafíos y oportunidades”.
Modine: más de un siglo impulsando la gestión térmica
Fundada en 1916 en Estados Unidos, Modine ha construido una trayectoria de más de cien años desarrollando tecnologías de gestión térmica para diferentes industrias alrededor del mundo.
Actualmente cuenta con aproximadamente 11,500 colaboradores distribuidos entre Norteamérica, Sudamérica, Europa y Asia, respaldando una estrategia global orientada hacia la innovación y la sostenibilidad.
La filosofía que guía a la compañía se resume en una frase: Engineering a Cleaner, Healthier World.
Para Susanna, este concepto representa mucho más que un mensaje corporativo. Refleja el compromiso de la organización con el desarrollo de tecnologías capaces de responder a algunos de los desafíos más importantes de la actualidad, como la eficiencia energética, la reducción de emisiones y la transición hacia soluciones más sostenibles.

La oportunidad del CO2
Uno de los temas que más apasiona a Susanna es la transición hacia refrigerantes naturales.
Según explica, la relevancia del CO2 responde a una combinación de factores ambientales, regulatorios y operativos.
Por un lado, se trata de un refrigerante natural con un Potencial de Calentamiento Global (GWP) de apenas 1, lo que lo convierte en una alternativa alineada con los objetivos globales de reducción de emisiones. Por otro lado, ofrece ventajas importantes en términos de seguridad, disponibilidad y cumplimiento normativo a largo plazo.
“Hoy el mercado está buscando soluciones que no solo sean eficientes, sino que también estén preparadas para el futuro”, explica.
Durante muchos años existió la percepción de que los sistemas transcríticos de CO2 eran viables únicamente en climas fríos. Sin embargo, los avances tecnológicos han transformado radicalmente este panorama.
Nuevos diseños de gas coolers, sistemas adiabáticos, eyectores, algoritmos de control avanzados y mejoras en los intercambiadores térmicos han permitido optimizar el desempeño de estas instalaciones incluso en regiones cálidas como gran parte de América Latina.
“El mito de que el CO2 funciona únicamente en climas fríos ya quedó atrás”.
Para supermercados, centros de distribución, operadores logísticos e industrias alimentarias, los beneficios son cada vez más evidentes: reducción del impacto ambiental, menores costos operativos, cumplimiento regulatorio y una tecnología alineada con las tendencias globales de sostenibilidad.
No obstante, Susanna considera que el futuro no estará dominado por una sola solución.
Aunque el CO2 continuará expandiendo su presencia en aplicaciones comerciales e industriales, convivirá con otras alternativas como los refrigerantes A2L y algunos HFO en aplicaciones específicas donde sus características resulten más adecuadas.
“La transición no será monolítica. Será una transición complementaria”.
Liderar para servir
Más allá de los negocios, existe otra faceta que ha marcado profundamente la vida de Susanna: su participación durante muchos años en proyectos sociales a través de Rotary International.
A lo largo de distintas iniciativas desarrolladas en Sudamérica ha colaborado en programas relacionados con acceso al agua potable, educación, salud y desarrollo comunitario.
Estas experiencias, asegura, han influido directamente en su manera de entender el liderazgo.
“He aprendido que liderar no comienza en una oficina, sino en la capacidad de escuchar, servir y generar impacto en las personas”.
El contacto directo con comunidades vulnerables le permitió desarrollar una perspectiva diferente sobre la responsabilidad de quienes ocupan posiciones de liderazgo.
Para ella, los resultados más valiosos no se alcanzan desde la distancia, sino construyendo confianza, trabajando junto a las personas y comprendiendo las realidades de cada entorno.
La filosofía que aplica en su trabajo es la misma que ha desarrollado a través del voluntariado: construir relaciones auténticas, trabajar de manera colaborativa y poner a las personas en el centro de las decisiones.
“Creo firmemente que los negocios pueden generar valor económico, pero también valor humano y comunitario”.
Esta visión le ha permitido integrar conceptos como sostenibilidad, responsabilidad social y desarrollo humano dentro de una misma estrategia de liderazgo.
“LA CLAVE DEL NEGOCIO INTERNACIONAL NO ES SOLO HABLAR IDIOMAS, SINO SABER ESCUCHAR CULTURAS.”
Un mensaje para las nuevas generaciones
Después de más de cuarenta años de experiencia internacional, Susanna mantiene una visión optimista sobre el futuro de la industria y sobre el papel que desempeñarán las nuevas generaciones.
Lejos de mostrarse preocupada por los cambios tecnológicos, considera que representan una oportunidad extraordinaria para quienes estén dispuestos a aprender.
Digitalización, inteligencia artificial, eficiencia energética, automatización y nuevos refrigerantes están redefiniendo el sector a una velocidad sin precedentes.
Su recomendación para quienes comienzan su carrera es clara: mantener viva la curiosidad.
“Soy una gran admiradora de las nuevas generaciones”, afirma.
También enfatiza la importancia de actuar con ética y responsabilidad, especialmente en una industria que impacta directamente en la seguridad alimentaria, la salud pública, la sostenibilidad ambiental y la eficiencia energética.
Pero si existe una enseñanza que resume toda su trayectoria es el valor de las relaciones humanas.
Las oportunidades, asegura, llegan cuando las personas se involucran, colaboran con otros y trabajan con un propósito que trasciende los objetivos individuales.
“Si logran combinar curiosidad, compromiso y propósito, no solo tendrán una gran carrera; tendrán una carrera que vale la pena”.
Refrigeración con propósito
Cuando imagina el futuro de la industria, Susanna lo define a través de tres conceptos: sostenibilidad, inteligencia y propósito.
Considera que la próxima generación de sistemas de refrigeración será cada vez más eficiente, conectada y capaz de optimizar su desempeño mediante herramientas digitales, análisis de datos e inteligencia artificial.
La capacidad de anticipar fallas, optimizar consumos energéticos y mejorar el rendimiento operativo será una característica cada vez más común en las instalaciones del futuro.
Sin embargo, también cree que el verdadero reto va más allá de la tecnología.
La refrigeración ya no puede entenderse únicamente como una disciplina técnica. Hoy desempeña un papel fundamental en la seguridad alimentaria, la salud pública, la eficiencia energética de las ciudades y la lucha contra el cambio climático.
Por ello, sostiene que las empresas líderes del futuro serán aquellas capaces de integrar innovación tecnológica, responsabilidad ambiental y compromiso social dentro de una misma visión.
Después de cuatro décadas recorriendo mercados, impulsando tecnologías y construyendo relaciones alrededor del mundo, Susanna Salvador sigue encontrando motivación en el mismo principio que marcó el inicio de su carrera: aprender constantemente y generar valor para las personas.
En una industria que avanza hacia la digitalización, la descarbonización y los refrigerantes naturales, su visión recuerda que la tecnología por sí sola no transforma sectores. Son las personas quienes impulsan el cambio.
Y en ese camino, liderazgo, conocimiento y propósito seguirán siendo tan importantes como cualquier innovación tecnológica.
